El sonambulismo, un trastorno neurológico del sueño, afecta aproximadamente al 10% de la población mundial. Un sonámbulo, o literalmente "quien camina mientras duerme", es una persona dormida cuyo cerebro está solo parcialmente adormecido. En la mayoría de los casos, los sonámbulos hablan, ya sea solos o con otras personas, e incluso pueden interactuar con su entorno. Aunque tienen los ojos bien abiertos, su mirada es completamente inexpresiva. Esto no les impide evitar los muebles, ordenar, hablar, comer, lavarse o incluso comer en la ducha: se ha observado prácticamente cualquier cosa en los sonámbulos.
¡Pero cuidado! Existen diferentes formas de sonambulismo, y algunas distan mucho de ser divertidas. De hecho, este trastorno del sueño puede tener graves consecuencias tanto para el sonámbulo como para quienes lo rodean. El sonambulismo se considera peligroso si los episodios son frecuentes, duran más de 10 minutos y llevan al individuo a situaciones peligrosas. El ejemplo más común es el de un adulto sonámbulo que se pone al volante de su coche, pero también se pueden observar comportamientos torpes y violentos. Si la violencia es grave, se denomina "terrores nocturnos", la forma más aguda de este trastorno del sueño. Inconsciente, el sonámbulo experimenta una ansiedad extrema, corre de un lado a otro y actúa con gran violencia, gritando. Su ritmo cardíaco, respiración y actividad muscular aumentan. Como en trance, el individuo realiza movimientos compulsivos durante todo el episodio y no recordará nada al despertar. Este tipo de sonambulismo puede repetirse varias veces por noche, lo que lo hace aún más peligroso. Si su hijo o pareja sufre un episodio de sonambulismo, intente limitar sus movimientos, por ejemplo, cerrando la puerta con llave, pero solo despierte en caso de peligro inminente, ya que no hay nada peor para un sonámbulo que ser despertado en medio de un episodio.
Los casos extremos son muy poco frecuentes, por lo que no hay de qué preocuparse si hay sonámbulos en su entorno o si usted mismo lo padece. Sin embargo, si el trastorno pone en peligro la salud del sonámbulo o de quienes lo rodean, es fundamental consultar a un especialista en trastornos del sueño. Trabajarán contigo para encontrar una solución personalizada, ya sea psicológica o terapéutica.
Antoine PANAITE
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